EL HUECO VACÍO

¿Cuántas veces hemos dicho “me falta algo”?

Lo decimos continuamente; cuando todo va bien, pero algo falla. Cuando estamos bien, pero sin estarlo. El otro día leí algo sobre una sociedad en la que todo el mundo espera que, aunque estemos bien, siempre falte algo (sí, lo leí de Jorge Bucay. Estoy siendo pesado, pero es que este hombre es un dios).

Y entonces, pienso qué clase de sociedad y qué valores nos han inculcado para tener esa espina en el corazón; ese hueco que queda por rellenar… Ese hueco que queda por rellenar siempre.

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Y es que, a decir verdad, siempre nos falta belleza, o dinero, o inteligencia, o amor o un día más para estudiar. Siempre vamos mendigando algo para llevarnos a ese hueco que hace imperfecto nuestro corazón. Porque siempre queremos lo que no tenemos; y esto es así. Me habla alguien, pero como me habla lo que hago es ignorar. Ahora bien, si deja de hablarme, voy yo detrás… ¿Qué lógica ilógica es esa?

Por poner otro ejemplo… Quien tiene el pelo liso lo quiere rizado para tener más volumen y quien lo tiene rizado lo quiere liso para no tener que perder el tiempo en arreglarse el pelo. Quien es alto porque es alto y quien es bajo porque es bajo. Quien está gordo porque está gordo y quien está delgado pues porque está delgado (me incluyo en las quejas). Y cuando me pongo a pensar y, ahora, a escribir sobre eso, me asaltan preguntas como: ¿Llegaremos a ser felices? ¿Llegaremos, algún día, a aceptarnos con nuestra altura o no altura, con nuestros michelines o nuestro huesos, con nuestras ondas o nuestras rectas?

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A lo mejor, no tenemos una pieza que encaje en ese hueco. Porque cada persona es única a su manera y ese hueco será diferente en cada corazón. Y por lo tanto, no habrá ninguna pieza exacta que encaje en ninguno.

El problema no son las quejas, sino que nos volvamos locos como el cuento que cuenta Jorge Bucay en su libro donde un paje se vuelve loco por una moneda de oro aun teniendo 99 monedas en su poder. Y yo digo… ¿Merece la pena? ¿Merece la pena pensar y repensar una y otra vez sobre lo que nos falta y no tenemos? Es cierto que si queremos algo debemos luchar con uñas y dientes para conseguirlo. Y lo digo porque yo soy el que divulga lo de soñar en grande y cumplir los sueños.

Pero seamos cuerdos y no tan simples. Podemos ponernos retos y cumplirlos, pero sabéis que tenemos el afán por la queja y el no hacer nada al respecto. Y debemos ser ambiciosos, pero nunca avariciosos. Debemos querer mejorar como personas, equivocarnos y aprender. Ir más allá y evolucionar, pero no querer más de la cuenta. Esto es como una bolsa de plástico. Podemos tirar y agrandar el asa, pero si seguimos tirando, se romperá y ya no habrá asa que coger.

Ya sabéis que dicen que todo en exceso es malo. Incluso las cosas buenas, pues al final esos instantes se vuelven en tu contra y terminan doliendo. Doliendo mucho, ya que te acostumbras a algo extraordinario, que cuando se va, ya no te deja un hueco, sino el corazón vacío. Por completo.

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También dicen que los amores reñidos son los más queridos… Y yo discrepo. Puedes llegar a querer a alguien de muchas formas y con mucha intensidad, pero nunca más que a ti mismo. Tú siempre vas por delante. Los amores más queridos –que habrá de todo- son los más tranquilos. Y no me refiero a que no habrá discusiones y será todo magnífico y comeréis perdices. Digo que los amores más queridos se basan en la confianza y respeto mutuo. En discutir y morirse de ganas por volver a hacer reír a esa persona y arreglar las cosas. En vivir aventuras junto a alguien que se ha convertido en algo más que en una pareja. Es alguien con quien formas una sola persona, y un solo corazón.

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Querer es algo que deben enseñar y no nos enseñan. Dicen que las matemáticas son muy importantes, pero a mi parecer, querer lo es más. Y quizá ahí esté el problema; en que no nos han enseñado a querer. Y no hablo de que haya una asignatura que se llame “AMOR” o algo por el estilo, sino a que nos enseñen a hacer las cosas bien. Pues si algo he aprendido en tantos años de estudio, la mejor forma de aprender es la práctica.

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Nos deben enseñar la simplicidad de querer y no la complicación que nosotros creamos como si fuéramos artistas. Seamos artistas simples en el arte de querer, pues es la única forma de hacerlo bien. Y es que en la simplicidad residen las cosas bonitas. Imaginaos si todos fuéramos capaces de querer bien. De olvidar el orgullo, de saber perdonar, de demostrar lo que sentimos. De decir lo que pensamos, de arriesgarnos sin miedo al daño. De sobreponernos a ese daño y volver a amar cuando nos toque. Que ya sabéis que nadie controla los sentimientos y que cuando la persona llega, llega y no se va. 

De querer con todo el corazón y que se refleje en nuestra mirada. De sentir lo que se siente cuando uno se despierta y el olor del café inunda la casa. De respirar hondo y sentir tranquilidad. Quizá eso signifique el hueco que tenemos en el corazón; quizá signifique tranquilidad y por eso, debe estar vacío. Quizá el problema haya sido que no nos han enseñado a interpretarlo bien. Quizá el hueco signifique paz interior porque es así y no se puede contradecir, al igual que 2+2 son 4 y siempre seguirá siendo 4.

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-S.D.


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4 thoughts on “EL HUECO VACÍO

    1. Pues no soy quién para responder esto, pero en mi opinión, pienso que enamorarse de alguien conlleva aceptar los defectos de esa persona, pero no implica en ningún momento querer a la otra persona más que a ti. Lo que quiero transmitir es que queramos, pero queramos bien. Pero sin olvidar que nosotros existimos y que debemos querernos también, porque muchas personas, cuando tienen pareja, se olvidan de sí mismos.

      ¡Un saludo!

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  1. El problema de sentir que nos falta algo, no está en la sociedad, está en nosotros mismos. Nos viene de la educación y por influencia externa, pero si supiéramos enfocarnos en nosotros mismos, las cosas cambiarían completamente.

    ¡Un besote enorme Dani! Me encanta la entrada, como siempre 😉

    Le gusta a 1 persona

    1. En nosotros mismos, pero nosotros somos parte de esa sociedad. El problema es que el hecho de que nos falte algo también lo aplicamos a otras personas y se convierte en un círculo. Muchísimas gracias Patri 🙂 ¡Un besazo!

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